
ANUARIO DE INVESTIGACIÓN NÚMERO 11
Abierta · Edición 11 · 2017 · Eric Alexander Behner Flores
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b. Precio unitario de venta: lo que se cobra por un
producto o servicio, considerando todos los costos en
los que se incurre desde su fabricación hasta su venta.
Usualmente, excede estos costos en un porcentaje
determinado por el negocio para obtener utilidad.
c. Costos jos: aquellos gastos que no cambian en
proporción de la actividad productiva y las ventas que
se logran. Tienden a mantenerse dentro de un rango
similar a través del tiempo.
La fórmula empleada para determinar el punto de
equilibrio es el costo jo dividido entre la resta del precio
unitario de venta y el costo variable (CreceNegocios,
2012). La plataforma utiliza el total de los variables
completados anteriormente de los costos variables, jos
y precios unitarios para formular automáticamente el
punto de equilibrio. Con base en el punto de equilibrio
generado, el microempresario decide de forma más
acertada cómo potenciar un producto o servicio
especíco, o incluso cómo reducir los costos jos y
variables para aumentar la ganancia obtenida por medio
de los precios unitarios.
3.10 Resultado nal del proceso
Finalmente, establece metas para medir el éxito de las
acciones de los microempresarios. Una vez completadas
todas las herramientas y el proceso de la plataforma,
el microempresario podrá visualizar su modelo de
negocios completo. Este se presentará en el formato
visual del lienzo del Modelo de Canvas para facilitar
la toma de decisiones en relación al negocio. La
plataforma también proporcionará al microempresario
un resumen escrito y estructurado de su modelo de
negocio para ayudarle a compartir su modelo con otros.
IV. Conclusiones
Durante mi recorrido en la carrera de Diseño Estratégico,
recuerdo que al inicio de todos los ciclos siempre había
docentes que empezaban el semestre con la pregunta
¿qué es diseño estratégico? Entendía que, por ser una
carrera bastante nueva, había muchas dudas entre los
estudiantes de cuál era realmente era el signicado de
diseño estratégico. Por más tediosa que esta actividad
parecía, a mí personalmente me interesaba cómo iba
evolucionando la denición a través de los años. Era
curioso cómo no había una denición especica en
el momento y cómo cada estudiante tenía su propia
percepción de qué signicaba para cada uno. Esto
le daba un signicado bastante personal a cada quien
de qué era diseño estratégico y por qué había elegido
estudiar esta carrera. Eventualmente, la denición se
fue estandarizando y las respuestas cada vez se iban
pareciendo más, pero fue hasta el proceso de tesis que
entendí que el signicado de diseño estratégico se
vuelve personal para cada uno.
Lo diferente de esta carrera es que uno se puede acoplar
a cualquier rubro. En este caso, para el proyecto de
graduación cada tesista escoge el tema de su interés
en el que pueda desenvolverse. Fue en este momento
de reexión cuando cambió mi denición de diseño
estratégico.
El proceso de tesis fue de mucho aprendizaje, en especial
para terminar de comprender el potencial en el cual
me puedo desenvolver personalmente. El aprendizaje
más grande que me llevo es conar en el proceso de
diseño. El proceso es un esquema simple que guía la
resolución de cualquier tipo de problema. Concluí que
es importante conocer y tener a la mano herramientas de
design thinking e incluso saber cómo armar tus propias
herramientas y procesos para lograr abordar cualquier
tipo de problema, sin importar sus circunstancias
particulares.
Cada una de estas fases del proceso de diseño me dejó
un aprendizaje diferente que cambió mi perspectiva
de la denición que tenía memorizada de diseño
estratégico.
En la primera fase de investigación, logré aprender sobre
la importancia de la empatía. El objetivo del proceso
de investigación es identicar las necesidades latentes
del cliente/usuario, y la mejor manera de descubrir la
verdadera necesidad es a través de la capacidad de
comprender al cliente/usuario y ponerse en su lugar.
En la segunda fase, de ideación y generación de prototipo,
seguí un proceso de cocreación en el que trabajé de
la mano con varios expertos y microempresarios. La
retroalimentación que recibí realmente impulsó el